lunes, 23 de mayo de 2016

1°: Los Egipcios y su escritura

En clase estuvimos hablando de la escritura egipcia, y de lo importante que resulta para conocer de la vida de los egipcios...

La escriba de la clase de hoy fue Ariana!

Una de las cosas importantes en Egipto es la  escritura. Los Egipcios tuvieron la capacidad  de crear la escritura por sus propios medios .La escritura servía para:Comunicarse, expresar sentimientos,etc .

Una de las primeras preocupaciones de los  Egipcios fue "¿como hacemos para saber quien pago los impuestos y quien no?" Otra de las preocupaciones era planificar la producción, por ejemplo "¿cuantoaharina necesitamos para todo el reino?".

Para los Egipcios el Nilo era muy importante. Y se hacían preguntas como por ejemplo "Cuanto dura la inudación?", o "¿En que momento baja y en que momento sube?"

Para todas estas cosas les sirvió la escritura. Por eso en clase dijimos que la escritura aparició COMO UNA NECESIDAD ADMINISTRATIVA.

Escritura egipcia y sus características 👌

La escritura egipcia estaba integrada por...

PICTOGRAMAS: Un símbolo que quiere decir aquello que representa.

IDEOGRAMAS: Un símbolo que representa una idea.

SIGNOS FONÉTICOS: Un símbolo que representa un sonido (como las letras que usamos nosotros)

Era una escritura muy compleja y que se fue modificando a lo largo del tiempo, ya que los egipcios conservaron su escritura a lo largo de 3000 años !!!!

Les dejo el texto que trabajamos en clase:



La escritura se inventó en Egipto hacia el año 3000 a.C., un poco después que en Mesopotamia. Posiblemente desarrollada por una necesidad administrativa, los egipcios han dejado muchos más documentos que cualquier otra civilización.
                Si la palabra tenía un poder mágico, en Egipto la palabra escrita era algo sagrado. Por eso el dominio de la escritura estaba reservado a los sacerdotes y a los escribas. Han sobrevivido toda clase de textos: religiosos, políticos, administrativos y literarios. Entre estos últimos figuran excelentes ejemplos de cuento y poesía, además de un tipo de literatura que establecía normas de conducta o consejos.

                En cuanto a la forma de los signos y a su significado, la escritura evolucionó de lo complejo a lo simple. Al principio era Jeroglífica, compuesta fundamentalmente por PICTOGRAMAS, aunque se intercalaban algunos IDEOGRAMAS y SIGNOS FONÉTICOS. Más tarde comenzó a usarse un tipo modificado de signos más simples y abstractos conocido como ESCRITURA HIERÁTICA, que perduró hasta ser reemplazada por una más simple: LA DEMÓTICA.



La Piedra de Rosetta es un fragmento de  estela egipcia inscripta con un decreto publicado en el año 196 a. C. y descubierta en 1799.El decreto aparece en tres escrituras distintas: el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo, esto permitió descifrar los jeroglíficos egipcios. El encargado fue Jean Champollion.




J.F. Champollion (1790-1832)


Les dejo el link de este video que muestra cómo hacían los egipcios para transformar el papiro (una planta típica de la región del Nilo) en papel para escribir.

https://www.youtube.com/watch?v=z3Z-cIiRkVM

jueves, 19 de mayo de 2016

Tarea portfolio 2

Estimad@s estudiantes, dejo la segunda parte del trabajo. La fecha de ENTREGA será entre Jueves 26 y viernes 27. Cerrada la semana ya no se reciben más tareas.

Debe ser entregada en formato papel, a MANO o IMPRESO (no se reciben tareas en versión digital)

Les recuerdo que la tarea se puede realizar en parejas o de forma individual.

Atención:

En esta segunda tarea deberán buscar material, ya que el texto es insuficiente. Para eso les recomiendo los manuales del curso y otros manuales a los que pueden acceder en cualquier biblioteca. De no tener material suficiente, me escriben y les mando textos adecuados sobre los temas que necesiten.

Las Reformas Religiosas:

Durante la Edad Media, la Iglesia católica consolidó un gran poder que no sólo abarcaba el aspecto religioso, sino también político, económico y social convirtiéndose en la guía espiritual de Europa Occidental.
            A pesar de esa importancia, existieron una serie de factores dentro de ella que, lenta y progresivamente, la desprestigiaron. Por ejemplo, era frecuente la compra de cargos eclesiásticos, no cumplir con el celibato sacerdotal y el modo de vida fastuoso de muchas autoridades. A veces, los obispos olvidaban sus obligaciones de ayudar a los más necesitados y en algunos casos no celebraban la misa ni distribuían los sacramentos. Toda esta realidad fomentó profundas críticas desde la propia Iglesia. A pesar de la realidad de la Iglesia los europeos de la época seguían siendo profundamente religiosos.
            Durante la Edad Media ya se habían impulsado dentro de la Iglesia movimientos de renovación, como las órdenes de los Franciscanos y los Dominicos, que criticaban las grandes riquezas y las actitudes de algunos eclesiásticos. Pero, a diferencia de entonces, en el siglo XVI se produciría una ruptura dentro del cristianismo.
            Además de la difícil situación interna de la Iglesia, otro aspecto muy cuestionado fue el tema de las indulgencias. En 1515 el Papa León X se propuso finalizar la construcción de la Basílica de San Pedro para lo cual solicitó ayuda a los fieles otorgando indulgencias a quienes quisieran contribuir económicamente. Desde dentro y fuera de la Iglesia surgieron voces de protesta que se oponían a su venta debido a que no estaba permitido en las Sagradas Escrituras. 
            Otros motivos de la Reforma fueron las ambiciones políticas y económicas de los monarcas y príncipes europeos de principios del siglo XVI. Estas autoridades deseaban los territorios y riquezas que estaban en manos de la Iglesia, percibir los altos impuestos cobrados por ella y poder decidir en el nombramiento de obispos locales.
            Se puede considerar que la Reforma comenzó con las inquietudes de un monje agustino llamado Martin Lutero quien se opuso tanto a las indulgencias como a la su venta lo cual le significó su excomulgación por el Papa en 1521.
            Las relaciones entre el Papado y Lutero eran cada vez más difíciles. Por otra parte, el emperador del Sacro Imperio, Carlos V (católico y defensor del pontificado) pretendió desterrarlo pero Lutero fue apoyado por príncipes que protestaban ante esa decisión y así surgió el nombre de “protestantes”.
            La prédica de Lutero llevó a la conformación de una nueva Iglesia. Introdujo el concepto de sacerdocio universal, por el cual cada cristiano puede asumir las funciones propias de un sacerdote, como leer e interpretar la palabra de Dios (antes los fieles iban a la Iglesia y escuchaban al sacerdote leer las Sagradas Escrituras en latín).
            La salvación del alma era un acto individual para Lutero. Lo único que puede salvar al hombre es su fe, su amor puro y verdadero por Dios, no las obras que realiza, aunque como expresó el reformador: “las buenas obras no hacen piadoso al hombre, pero el hombre piadoso hace buenas obras”.
Con respecto a las prácticas religiosas, la Iglesia luterana estableció un culto dominical compuesto por rezos, lecturas de la Biblia, cantos y el sermón del pastor. El interior de estas iglesias es austero, sin imágenes religiosas.
            Las ideas de Lutero se extendieron por gran parte de Alemania y por los países vecinos; muchos creyentes optaron por abandonar la Iglesia Católica: la división de la Iglesia ya se había producido.           
            La expansión de las ideas reformistas, producida en un marco de enfrentamientos entre príncipes, reyes y autoridades de la Iglesia, abarcó el norte y centro de Europa. Con ella surgieron nuevos reformadores, uno de los cuales fue Juan Calvino. El “calvinismo” se propagó por Suiza, Francia (los calvinistas franceses recibieron el nombre de “hugonotes”), Inglaterra, Países Bajos e incluso fuera de Europa por América del Norte. En Inglaterra, la Reforma Religiosa tuvo características diferentes ya que fue impulsada por el propio monarca y se creó la iglesia denominada Anglicana.
            Al mismo tiempo que se producían las Reformas Protestantes, el catolicismo también se reformó. A este movimiento de renovación se le conoce con el nombre de Reforma Católica. Tenía como principales objetivos corregir los abusos cometidos por el clero a la vez que definir y precisar el dogma católico.
            En un principio, la Iglesia intentó atacar directamente a los reformadores, aunque también utilizó instrumentos para responder a la nueva realidad que se vivía. Convocó un Concilio General en la ciudad italiana de Trento (1545-1563) con la finalidad de establecer los principios de la doctrina y lograr un clero instruido y honesto. Propició la renovación de las órdenes religiosas y la creación de otras nuevas así como también reorganizó el Tribunal de la Inquisición.
El Concilio condenó la tesis de los protestantes y definió la doctrina católica. Consideró que la salvación se obtiene por la fe y por las obras, ya que el cristiano vive su fe, demuestra su amor por Dios y al prójimo por las obras de todos los días. Afirmó la libertad del hombre de elegir su salvación. Se aceptaron las indulgencias como una forma de conseguir el perdón de los pecados.
El Tribunal de la Inquisición era un organismo eclesiástico fundado en la Edad Media, que tenía por función la vigilancia de las prácticas religiosas de los fieles (en España se había perseguido a judíos y musulmanes). En el siglo XVI se encargó de controlar la interpretación de los textos sagrados, la vigilancia del clero y de los fieles para frenar los avances del protestantismo. Se acusó a los protestantes de herejes y se los persiguió.
A mediados del siglo XVI se inició la transformación o la creación de órdenes religiosas, como la que llevó a cabo Teresa de Jesús o la Compañía de Jesús creada por Ignacio de Loyola. Del punto de vista religioso, Europa perdió la unidad que tenía hasta entonces.
Los movimientos de revisión y reforma de las ideas religiosas comenzaron a hacerse en nombre de la libertad, y sin embargo, una vez afirmados,  la intolerancia religiosa se adueñó de toda Europa. Cada uno de los movimientos, católicos o protestantes, pretendía tener la verdad universal, y trataron de imponerla por todos los medios posibles. Además, como ya  lo vimos en los motivos, no fueron solamente movimientos de carácter religioso sino que los aspectos políticos, económicos y sociales los convirtieron en enfrentamientos por territorio, poder o posesión de riquezas. En este período, entre los siglos XVI y XVIII se caracterizó por las guerras de religión, entre estados con diferentes religiones, y por la persecución al interior de cada Estado.
Pensar la Historia. 2° año C.B. V.V.A.A. Contexto. Montevideo, 2013.


Actividad:

1-    Explica con tus palabras los principales motivos de crítica a la Iglesia católica. Averigua a qué llamamos “indulgencias”.

2-    Narra en pocas líneas una breve Biografía de Martín Lutero y responde ¿en qué consistía su propuesta religiosa?

3-    Averigua que tienen en común las “Iglesias protestantes”.


4-    Analiza el siguiente texto:
Es cierto que los infieles se lamentaban de los numerosos impuestos pontificios (…) También es indudable que la cristiandad sufría de los males de la jerarquía: eclesiásticos que compraban cargos, alto clero que acumulaba beneficios, obispos de costumbres lujosas que gozaban de sus rentas como príncipes y descuidaban el cumplimiento de sus funciones, el bajo clero ignorante y, a veces, falto de vocación, (…) Papas de conducta equívoca. Pero, en mayor o menor intensidad, los abusos habían existido siempre y habían dado lugar a movimientos reformistas que no fueron precisamente la Reforma. No se referían a la verdad de la doctrina (…) Considerados en sí mismos, constituyen una explicación insuficiente.
        Indudablemente se experimentó la necesidad de una religión más sensible (…), los hombres del siglo XVI son tan religiosos como sus antepasados. Todos los actos de su jornada aparecen saturados de religión. (…) Nunca Dios ha estado tan cerca. Ello explica el éxito de las enseñanzas que ofrecían la Biblia y los Evangelios en lengua vulgar (antes en las misas se leía la Biblia en Latín) donde la gente encontraba lo que constituía su mayor deseo: un Dios viviente, humano e identificado con sus miserias.
Mousnier, R. Los siglos XVI y XVII. Destino libros. 1981

a-    Para este historiador los “abusos” no son suficiente para explicar las Reformas. ¿Por qué?
b-    Según el autor, en el siglo XVI “se experimentó la necesidad de una religión más sensible”. ¿Por qué? Explícalo con tus palabras.

5-    En el texto se habla de la creación de la orden religiosa “Compañía de Jesús”. Explica sus principales ideas.



miércoles, 18 de mayo de 2016

1°: En Egipto gobernaba una TEOCRACIA

En clase hablamos de la forma de gobierno de Egipto y vimos que recibía un nombre especial... TEOCRACIA. Hablamos que había un REY, pero este gobernante no era un mortal cualquiera, PARA LOS EGIPCIOS EL REY ERA UN DIOS. 
Comenzamos la clase viendo el origen de los faraones a través de un mito, el MITO de OSIRIS...

Osiris, “rey de todos”, casado con Isis, es el Dios de los muertos y de las fuentes de vida renovadas.  A él se debe que el pueblo egipcio haya comenzado a practicar la agricultura. Sin embargo fue asesinado por su envidioso hermano Seth. Éste lo cortó en catorce pedazos y lo arrojó al Nilo.
Desesperada, su esposa, hizo todo su esfuerzo por poder recomponer el cuerpo de su difunto esposo; utilizó sus poderes mágicos y pudo reconstruirlo por completo a través de la momificación. Juntos de nuevo, Osiris e Isis tuvieron un hijo, Horus, que venció a su tío Seth y logró restablecer el orden.

Horus, hijo de Osiris y su madre Isis


A continuación les dejo el resumen del Escriba de la clase Agustín!

En Egipto gobernaba un rey al que llamaban faraones. El forma de gobierno se llamaba  la Teocracia que significa: forma de gobierno que se caracteriza por ser los dioses o sus representantes quienes tienen el poder.
La palabra se divide en dos parte... THEOS significa DIOS o DIOSES, mientras que la palabra KRATOS quiere decir PODER.

El poder del FARAÓN era VITALICIO, es decir que duraba toda la vida. Además era HEREDITARIO o sea que el poder del faraón es transmitido por herencia al primogénito (hijo varón mayor) . Los faraones se casaban con se hermana para así conservar  la pureza de la sangre.

Osiris y sus esposa Isis



1°: Egipto, un regalo del Nilo

En clase comenzamos con un tema nuevo: la CIVILIZACIÓN EGIPCIA

Esta Civilización ocupó al menos 3000 años de Historia y fue una de las más importantes de la Antigüedad.


Estuvimos hablando de las características geográficas de Egipto, y nos dimos cuenta que allí era imposible vivir porque era un desierto, seco y árido. Sin embargo, los egipcios tenían algo muy especial: El río Nilo.

En clase trabajamos con este texto:

En África hace calor y pasan meses y meses sin llover. Por eso, en muchas regiones, crecen muy pocas plantas. La tierra es desértica. Así ocurre a derecha e izquierda de Egipto. En el propio Egipto no llueve tampoco con frecuencia. Pero en aquel país no se necesitaban lluvias, ya que el Nilo lo atraviesa por medio. Dos veces al año, cuando llovía mucho en sus fuentes, el río inundaba todo el país. Y había que recorrerlo con barcas entre casas y palmeras. Y cuando el agua se retiraba, la tierra quedaba magníficamente empapada y fertilizada con un jugoso barro. Entonces, bajo el calor del Sol, crecían allí los cereales tan magníficos como en casi ningún otro lugar. Por eso, los egipcios rezaban a su Nilo desde los tiempos más antiguos, como si se tratara del propio buen Dios.
Gombrich, E. Breve Historio del mundo. 1999.


 Sin el Nilo, que se desbordaba todos los años sin una explicación lógica, hubiera sido imposible la agricultura. Por eso, para los egipcios, el Nilo era un Dios...

  

De la naturaleza del Nilo nada pude averiguar, ni de los sacerdotes ni de nadie, por más que insistía en preguntarles: ¿Por qué el Nilo sale de cauce en verano?, ¿por qué dura cien días su inundación?, ¿por qué, disminuido su caudal se retira al antiguo cauce y se mantiene baja su corriente durante todo el invierno, hasta el verano siguiente? En vano intenté indagar la causa de propiedad tan admirable, que tanto distingue al Nilo de los demás ríos.
Ninguno de cuantos hasta ahora pregunté pudo darme conocimiento alguno sobre las fuentes del Nilo.
Herodoto. Los nueve libros de la Historia (484 a.C. - 425 a.C.)



miércoles, 11 de mayo de 2016

2°: Tarea especial- Portfolio

Estimad@s estudiantes, les dejo la tarea que formará parte del portfolio a fin de mes. La fecha de entrega de esta tarea será el martes próximo, 17/5.

La tarea puede ser realizada de manera individual o en parejas. Deberá ser entregada en formato papel (a mano o impresa) en hoja aparte, de forma prolija, con nombre de integrante/s.

Tarea:

A- Lee atentamente el texto.

B- Realiza un resumen del texto con tus palabras.

C. Realiza un esquema con las ideas más importantes.



Texto tomado y adaptado de Gombrich, E. Breve Historia del mundo.

Capítulo: UNA NUEVA ERA (Pág. 134-140):

¿Conservas cuadernos de  cursos  anteriores o algún  tipo  de  objetos  viejos? Al hojearlos, uno se sorprende — ¿verdad que sí?— de lo que ha cambiado en el  poco   tiempo  transcurrido  desde  entonces. Nos   extrañamos  de   cómo escribíamos. De las faltas  y de los aciertos.  Y, sin embargo, no nos dábamos cuenta de estar cambiando. Así ocurre  también con la historia del mundo.
Sería estupendo que,  de pronto, pasaran a caballo  unos  pregoneros por  las calles  y  nos  anunciaran: « ¡Atención!  ¡Comienza una  nueva era!».  Pero  las cosas  no  son  así:  las  personas  cambian sus  puntos de  vista  y  apenas  se percatan. Y, de  pronto, lo  advierten; como  tú  cuando examinas antiguos cuadernos de  clase.  Entonces   se  sienten ufanos   y  dicen: «Somos  la  nueva época». Y suelen  añadir: « ¡Antes, la gente era estúpida!».
Algo  parecido ocurrió en  las ciudades italianas en  los años posteriores al 1400. Principalmente en las ricas  y grandes ciudades de  Italia  central,  sobre todo  en Florencia.  Los burgueses de Florencia no consentían ya que los emperadores alemanes les  dictaran órdenes. Eran  tan  libres  e  independientes como  lo habían sido  en  otros  tiempos los ciudadanos de Atenas. Poco a poco,  estos burgueses —comerciantes y artesanos— fueron considerando importantes ciertas cosas que no lo habían sido para  los caballeros y artesanos de tiempos anteriores, en la auténtica Edad  Media.
No se tenía mucho en cuenta que  alguien fuera  un  guerrero o artesano de Dios que sólo actuaba en su honor y a su servicio.  Sobre todo  se quería  que la gente  fuese  capaz,  que  supiera e hiciera  cosas y tuviera juicios propios. Que no  preguntara a nadie  por  su  opinión y no  pidiera a nadie  su aprobación. Que no consultara libros  antiguos para  saber  cuáles  habían sido  los usos  y costumbres de antaño, sino que abriera los ojos y aferrara las cosas. Eso era lo que  les interesaba. Abrir  los ojos y echar  mano  de  las cosas.  Se consideraba más  o menos  secundario que  uno  fuera  noble  o pobre,  cristiano o hereje,  o  que  observara o no  todas  las reglas   del   gremio (agrupación medieval por oficios). Lo principal eran la autonomía, la eficiencia, la inteligencia, el conocimiento y la energía. Se preguntaba poco por el origen,  la profesión, la religión o la patria; la pregunta era, más bien: ¿qué clase de persona eres?
Y, de  pronto, hacia  1420,  los  florentinos se  dieron cuenta de  que  eran distintos de  cómo  se había  sido  en  la Edad  Media.  De que  valoraban otras cosas.  De que  les parecían bellos  objetos  que  no se lo habían parecido a sus antepasados. Las antiguas catedrales y cuadros les resultaban tenebrosos y rígidos;  las antiguas costumbres, aburridas. Buscaban algo  tan  libre, independiente y sin prejuicios como a ellos  les  gustara. Entonces descubrieron  la  Antigüedad.  La  descubrieron  correctamente.  Para  ellos no tenía importancia que  la  gente  de  entonces hubiera sido pagana. Lo único  que  les  sorprendía era  la  eficiencia  de  aquellas personas. Con  qué libertad habían debatido sobre  todas  las  cuestiones de  la  naturaleza y  el mundo, con razonamientos y contraargumentos; cómo  se habían interesado por todo.  Aquellas personas eran  ahora  los grandes modelos. Sobre todo,  por supuesto, en ciencia.
La gente  salió literalmente a la caza de libros latinos y se hicieron esfuerzos por  escribir  en un latín  tan bueno  y claro como el de los auténticos romanos. También se aprendió griego y se  disfrutó con  las  magníficas obras  de  los atenienses de la era de Pericles. Pronto comenzaron a interesarse mucho más por  Temístocles  y  Alejandro  Magno,    por  César  y  Augusto  que   por Carlomagno o Barbarroja. Era como si todo el tiempo intermedio hubiera sido sólo  un  sueño,  como  si la libre Florencia fuera  a convertirse en una  ciudad como  Atenas o Roma.  La gente  tuvo  de  pronto la sensación de que aquel tiempo antiguo y pasado de la cultura griega y romana había renacido. Ellos mismos se consideraban como  recién  nacidos por  medio  de  aquellas obras antiguas. Por eso se hablaba mucho de «Rinascimento», palabra italiana que significa  «renacimiento». La culpa  de lo que quedaba en medio  era, según se creía,   de   los   feroces   germanos,  que   habían  destruido  el  imperio.  Los florentinos querían hacer resurgir con sus propias fuerzas el espíritu antiguo.
Les  entusiasmaba  todo  lo  que  fuera  del  tiempo  de  los  romanos,  las magníficas  estatuas  y   los   suntuosos  y   grandes edificios cuyas ruinas aparecían por  toda  Italia.  Antes   las  llamaban «ruinas del  tiempo de los paganos», y eran más bien objeto de temor  que de observación atenta. Ahora, de pronto, se daban cuenta de su belleza.  Y así, los florentinos comenzaron a construir otra  vez  con  columnas. Pero  no  sólo  se buscaron cosas  antiguas, sino que se contempló, además, la propia naturaleza de una  forma  tan nueva y  sin  prejuicios como  lo  habían hecho  los  atenienses 2.000 años antes.  Se descubrió lo hermoso que era el mundo, el cielo y los árboles,  las personas, las flores y los animales. Se pintaron las cosas tal como  se veían.  Ya no  de manera solemne, grandiosa y sagrada, según se representaban en las historias santas de los libros de los monjes  y las vidrieras de  las catedrales, sino  con viveza  y gracia,  con desenvoltura y naturalidad, con claridad y exactitud, tal como  se quería  que  fuera  todo.  Abrir  los ojos y aferrar las cosas era también la mejor actitud en asuntos de arte. Esa era la razón  de que, en aquel  tiempo, vivieran en Florencia los más grandes pintores y escultores.
Estos  pintores no se sentaban ante  sus cuadros para  reproducir el mundo como unos  buenos  artesanos. Querían  comprender  además  todo lo que pintaban.  Hubo sobre  todo un pintor en Florencia  para   quien  no   fue suficiente pintar buenos cuadros, por bellos que  sean. Y eso que los  suyos eran,  incluso,  los más  hermosos. Quería saber  cómo  eran en realidad todas aquellas cosas que pintaba, y cuál la relación existente entre  ellas. Este pintor se llamaba Leonardo da Vinci. Era hijo de una  muchacha campesina y vivió de 1452 a 1519. Quería saber  cuál es el aspecto  de una  persona cuando llora y cuando ríe,  cómo  se ve  por  dentro un  cuerpo humano —los  músculos, los huesos y  los  tendones—. Para  ello  pidió  que le trajeran de  los  hospitales cadáveres  de  personas muertas  y  los  diseccionó  y  estudió.  Aquello era entonces algo totalmente insólito (…).  Cuando deseaba saber  algo, se dedicaba a hacer experimentos. No daba  mucho crédito  a la sabiduría libresca  de sus contemporáneos y fue el primer hombre que  se dispuso a conocer  de forma experimental todas  las cosas  de  la naturaleza. Dibujaba sus  observaciones y las apuntaba en notas  y cuadernos que guardaba y cuyo número era cada vez mayor. Al hojear actualmente sus apuntes, uno se sorprende a cada momento de  que  un  solo hombre pudiera estudiar y experimentar tantas cosas  de  las que entonces nadie  sabía, o no quería  saber, nada.
Pero  sólo una  mínima parte  de sus  contemporáneos llegó  a sospechar que aquel  pintor famoso  había  realizado tantos descubrimientos y tenía opiniones tan  insólitas. Era zurdo y escribía  con una  letra  diminuta y vuelta del  revés que resulta imposible de leer. Esto le vino muy  bien, probablemente, pues  en aquel  tiempo no dejaba  de ser peligroso tener opiniones independientes. Así, entre sus  anotaciones, leemos  la siguiente frase: «El Sol no  se mueve». No pone  nada más. Pero esas palabras nos permiten ver que Leonardo sabía que la Tierra  gira  en torno  al Sol, y que no es el Sol el que da la vuelta cada día alrededor de  la Tierra,  como  se había  creído  durante miles  de  años.  Quizá Leonardo se limitó  a esta única  frase porque sabía que en la Biblia no se decía nada de ello y que muchos creían  que, después de 2.000 años,  las cosas de la naturaleza se debían seguir  viendo como las habían visto los judíos  cuando se escribió  la Biblia. Pero lo que  llevó a Leonardo a guardarse para  sí todos  sus maravillosos descubrimientos  no  fue  sólo  el  miedo   a  ser  considerado un hereje.  Conocía  muy  bien  a los humanos y sabía  que  lo emplean todo  para matarse unos  a otros.  (…) No todos  los inventores fueron, por desgracia, tan buenas personas como Leonardo da Vinci, y así los seres  humanos han  llegado a saber  desde hace  tiempo lo  que  él no  quiso enseñarles. : En la época  de Leonardo da Vinci había  en Florencia una  familia especialmente rica  y poderosa. Eran  comerciantes de  lana  y banqueros. Se llamaban los Médicis  y, con su consejo e influencia, dirigieron la historia de la ciudad casi todo  el tiempo entre  los años  1400 y 1500, como  lo había  hecho antiguamente Pericles  en  Atenas. El  principal miembro de  la  familia   fue Lorenzo  de Médicis,  llamada «el Magnífico»  por el hermoso uso que dio a su gran riqueza.
Se  preocupaba  por   todos   los  artistas  y  eruditos.  Si  se  enteraba  de  la existencia de  algún  joven  dotado, lo  llevaba  a  su  casa  y  le proporcionaba instrucción. Por las costumbres de aquella casa puedes ver cómo  pensaba la gente  de entonces. No había  allí en la mesa  ningún orden de preferencia por el que  los más  ancianos y nobles  se hubieran de sentar en la cabecera,  sino que  el primero en aparecer ocupaba el lugar  preferente junto  a Lorenzo  de Médicis,  aunque fuera  un  muchacho aprendiz de  pintor; y quien  llegaba  el último, se sentaba al final, aunque se tratara de un embajador.
Todo  aquel  placer  nuevo por  el mundo, por  las  personas eficientes  y los objetos  hermosos, por  las  ruinas y los  libros  de  romanos y griegos  fueron imitados pronto en todas  partes, pues  una  vez que  se ha descubierto algo, el resto   de   la  gente   no  tarda  en  aprender.  En  la  corte   del   papa,   que   se encontraba de  nuevo en  Roma,  se  llamó  a  los  grandes artistas para   que construyeran palacios  e iglesias  según  el nuevo estilo  o los  decoraran con cuadros y  esculturas.  En  particular,  cuando  algunos  clérigos   ricos  de  la familia  de los Médicis  fueron elegidos papas, vivieron en Roma  los mayores artistas de toda  Italia, que crearon allí sus obras  más grandes. Es cierto que la nueva manera de  ver  las  cosas  no  estaba   siempre en  consonancia con  la antigua piedad y, por tanto,  los papas de entonces fueron menos  sacerdotes y curas   de  almas   de  la  cristiandad  que   príncipes magníficos deseosos de conquistar Italia y que gastaron de su capital  inmensas sumas de dinero para maravillosas obras de arte.
Esta actitud de  renacimiento de  la Antigüedad pagana se había  extendido igualmente  por   las   ciudades  de   Alemania  y   Francia.  Los   burgueses comenzaron también allí  a interesarse poco  a poco  por  las  nuevas ideas  y formas  y se dedicaron a leer nuevos libros en latín. Esto era más fácil y barato desde 1453, pues,  ese año, un alemán realizó  un gran  invento; un invento tan extraordinario como la invención de las letras  por  los fenicios.  Se trataba del arte  de  la imprenta. Hacía  tiempo que  se conocía  en China  —y desde hacía algunas décadas, también en Europa— la posibilidad de impregnar con tinta negra  planchas de madera talladas e imprimirlas después sobre papel.  Pero el descubrimiento del  alemán Gutenberg consistió   en  tallar   letra  a  letra  en taquitos de  madera, y no  placas  enteras. Esos  taquitos se podían colocar  a continuación en  una  especie  de  cajas  que  se  sujetaban en  un  marco  y  se imprimían cuantas veces se deseara. Una vez hecho  un número suficiente de copias  impresas de la página, se separaba el marco,  y las letras  podían volver a componerse. Era sencillo  y barato. Más sencillo  y barato, por supuesto, que cuando se copiaban los libros uno a uno en un trabajo  de años, como tuvieron que  hacer  los  esclavos   romanos y  griegos   y  los  monjes.   Pronto hubo   en Alemania e Italia un gran  número de imprentas y de libros  impresos, Biblias y otros  escritos,  y se comenzó a leer con pasión en las ciudades y hasta  en el campo.
Pero  por  aquel  entonces otro  descubrimiento transformó el  mundo más todavía. Fue  la  invención de  la  pólvora. Los  chinos  la  conocían   también, probablemente, desde  hacía   tiempo,  pero   la  emplearon  sobre   todo   para fuegos  artificiales y cohetes.  Fue en Europa donde, a partir del  año  1300, se comenzó a disparar cañonazos contra  castillos  y personas. Y no pasó  mucho tiempo hasta  que los soldados individuales tuvieron en sus manos enormes y toscas  armas de  cañón.  Es cierto  que  era  más  rápido disparar con  arcos  y flechas.  Un buen  arquero inglés  podía lanzar por  entonces 180 flechas  en un cuarto  de  hora,  que  es lo que  le costaba  a un  soldado cargar  el arcabuz y hacer fuego  con una  mecha  encendida. Sin embargo, en la Guerra de los Cien Años entre  Francia  e Inglaterra se utilizaron ya en varias  ocasiones cañones y armas individuales, que se difundieron cada vez más a partir de 1400.
Pero aquello no era digno  de  caballeros. No  se  consideraba  caballeresco meterle  a  alguien  una   bala   en  el  cuerpo desde  lejos.  Ya  sabes que los caballeros  estaban  acostumbrados   a   galopar  unos  contra    otros    para desmontar al adversario. Ahora,  para  defenderse de las balas  de los ejércitos de ciudadanos tenían  que llevar armaduras cada vez más pesadas y gruesas y pronto  dejaron de  montar a  caballo   con  cotas  de  malla;  y,  con  aquellas corazas,  comenzaron a parecer hombres de hierro.  Apenas podían moverse. Aquello era,  sin  duda, muy  imponente, pero  daba   un  calor  terrible y  no resultaba nada práctico.
Esa es la razón  de que se llame el último caballero al emperador alemán que gobernó en torno  al año  1500. Su nombre era  Maximiliano y pertenecía a la familia   de   los  Habsburgo,  cuyo   poder  y  riqueza  no  habían  dejado   de aumentar desde el rey  Rodolfo  de  Habsburgo. A partir de  1438 esta  familia no  fue  sólo  poderosa en  su  propia tierra  austríaca, sino  tan  influyente en general que únicamente se elegía emperadores alemanes a los Habsburgo. Sin embargo, la  mayoría de  ellos,  y también Maximiliano, el último caballero, lucharon  mucho  y  tuvieron  numerosas  preocupaciones con  los  nobles   y príncipes alemanes que  gobernaban casi  sin  cortapisas en  sus  feudos y  a menudo no  querían siquiera seguir  al emperador a la guerra cuando se lo ordenaba.
Desde  que había  dinero, ciudades y pólvora, la concesión de tierras  con sus campesinos como  recompensa por  servicios   de  guerra había  quedado tan anticuada como  la  propia caballería. Por  eso,  en  las  guerras que  mantuvo contra  el rey francés  por  las posesiones en Italia, Maximiliano no entró  ya en combate con sus caballeros sino que pagó  soldados que, a partir de entonces, fueron a la guerra para  ganar  dinero. Esos  soldados recibían  el nombre de lansquenetes. Eran  unos  tipos  feroces  y toscos,  vestidos con ropas increíblemente llamativas; personas cuyo mayor disfrute consistía en saquear. No luchaban por  su patria, sino  por  dinero, y marchaban con quien  más  les pagara. Por  eso el emperador necesitaba mucho dinero. Y como  no lo tenía, hubo  de  pedir prestado a comerciantes ricos  que  vivían  en  las ciudades. A cambio,  tuvo  que mostrarse amable con éstas, lo cual molestó a los caballeros que vieron  cómo eran cada vez más prescindibles.


A Maximiliano no le gustaba en absoluto tener  que atender a todas  aquellas preocupaciones  tan   complicadas. Habría  preferido  participar  en  torneos, como los caballeros de antes,  y describir sus aventuras en versos  hermosos a la dama de su corazón. Era una  extraña combinación de viejo y nuevo, pues le  gustaba mucho el  nuevo arte  y  no  cesaba  de  pedir al  máximo pintor alemán, Alberto Durero, que  había  aprendido mucho de  los italianos, pero aún  más de sí mismo,  que realizara cuadros y grabados para  darle  fama. Así, el  primer artista nuevo alemán nos  retrata en  sus  magníficos cuadros  el auténtico aspecto  del último caballero. Sus pinturas, al igual  que  los cuadros y  edificios   de   los  grandes  artistas  de   Italia,   son   los  «pregoneros» que anunciaron a  la  gente:  «¡Atención!  ¡Ha  comenzado una  nueva era!».  Y, si hemos  llamado noche  estrellada a la Edad  Media,  debemos considerar a esta nueva época  despierta que  se  inició  en  Florencia como  una  clara  y  lúcida mañana.


Link para descargar texto en formato PDF.


https://drive.google.com/open?id=0BzsOtyihFeh2NWFONjhuSFVIUGM

sábado, 7 de mayo de 2016

2°: Colonización de la región platense I

En clase comenzamos a hablar del Río de la Plata. No es la primera vez, ya que nos encontramos con esta región cuando hablamos de los primeros exploradores. Anduvieron en esta región Solís (1516) y Magallanes (1519) en tres otros. Vimos algunas características generales de su colonización en un texto que dictamos...

Carente de minerales preciosos, sin especies vegetales o animales de rendimiento apreciable y poblada por un corto número de indios salvajes, la Banda Oriental fue roturada como “tierra de ningún provecho” por los españoles. El indio cazador, pescador y recolector no proporcionaba la mano de obra necesaria. Por ello, la ocupación de la región paltense no fue realizada por el conquistador, sino el colono de forma tardía y paulatina.
R. Ares Pons.  “Vísperas de la primera Independencia


Además compartimos un mapa que seguiremos completando en las próximas clases.

2°: Debate sobre la Naturaleza Indíagena

Además de problemas políticos (cómo gobernar territorios tan extensos) o económicos (cómo sacar el mayor provecho posible a las nuevas colonias), los españoles también se enfrentaron a la cuestión indígena. ¿Quiénes eran estos individuos? ¿Se trataba de personas como los españoles? ¿Podían tener derechos? ¿Qué tipo de trato debían recibir?

Todas estas cuestiones generaron un gran debate entre los españoles, con fuertes divisiones. En clase trabajamos con las dos posturas antagónicas... La de Juan Ginés de Sepúlveda y la de Fray Bartolomé de las Casas,

Debate sobre la Naturaleza Indígena:
Con perfecto derecho los españoles imperan sobre estos bárbaros del Nuevo Mundo e islas adyacentes, los cuales en prudencia, ingenio, virtud y humanidad son tan inferiores a los españoles como niños a los adultos y las mujeres a los varones.
¿Qué cosa pudo suceder a estos bárbaros más conveniente ni más saludable que el quedar sometidos al imperio de aquellos cuya prudencia, virtud y religión los han de convertir de bárbaros (…) en hombres civilizados?
Por muchas causas están obligados estos bárbaros a recibir el imperio de los españoles (…) y a ellos ha de serles todavía más provechoso que a los españoles (…) y si rehúsan nuestro imperio podrán ser compelidos por las armas a aceptarle, y será esta guerra justa por ley natural.
La primera razón de la justicia de esta guerra de conquista es que siendo por naturaleza bárbaros, incultos e inhumanos, se niegan a admitir el imperio de los que son más prudentes, poderosos y perfectos que ellos; imperio que les traería grandísimas utilidades y comodidades.
Juan Ginés de Sepúlveda. De la justa causa de la guerra contra los indios. 1550
…………………………………………………………………………………………………………
Todas estas universas e infinitas gentes crió Dios los más simples, sin maldades. Obedientes, fidelísimos a sus señores naturales y a los cristianos a quienes sirven. Son sumisos, pacientes, pacíficos y virtuosos. No son pendencieros, rencorosos o vengativos. Además, son más delicados que príncipes y mueren fácilmente a causa del trabajo o enfermedades. Son también gentes que no poseen ni quieren poseer bienes temporales. Seguramente que estas gentes serían las más bienaventuradas del mundo si solamente conocieran al verdadero Dios.
En estas ovejas mansas (…) entraron los españoles (…) como lobos y tigres y leones crudelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han hecho hasta hoy, sino despedazarlas, matarlas, atormentarlas y destruirlas por extrañas y varias maneras de crueldad: en tanto grado que habiendo en la isla Española sobre 13000 almas que vimos, no hay hoy de los naturales de ella doscientas personas.
Fray Bartolomé de las Casas.  Brevísima relación de la destrucción de las Indias. 1542.
…………………………………………………………………………………………………………
Nosotros consideramos que los indios son verdaderos hombres, y que no sólo son capaces de comprender la religión católica, sino que desean ardientemente recibirla. (…) A dichos indios y a todas las otras gentes que los cristianos puedan descubrir más adelante, de ningún modo se les podrá privar de su libertad o bienes.

Papa Pablo III. Encíclica

A la izquierda Fray Bartolomé de las Casas, y a la derecha J.G. de Sepúlveda.